Desde la óptica el piloto

By prpempresariales
In febrero 10, 2021
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El Piloto no es un “SER” sobrenatural, si no una persona a quien su pasión le brindó la oportunidad de ver al mundo desde una óptica diferente, verlo desde las ventanas de su Cockpit.

Comparto con Uds. mi experiencia durante mis “pininos” en la aviación, durante mi “Primer Vuelo Solo” (1971) en Higuerote – Barlovento. Las normas del Centro de Instrucción de Aeronáutica Civil (CIAC) “Miguel Rodríguez”, establecen que el aspirante a piloto debe volar un mínimo de 8 sesiones (8 hrs) con un Piloto Instructor antes de que se le permita ejecutar su “primer vuelo solo”, bueno, mi instructor cuando terminamos la inspección del avión para ejecutar el vuelo correspondiente a la sexta sesión (6 horas) me dijo “vete a volar solo, tú estas listo”… me sentí que no cabía en la cabina del avión Cessna 150, Dios aún recuerdo ese momento y me sigo emocionando, ¡que sensación!.

Volé y cumplí con todas las rutinas establecidas y como aún me quedaba tiempo me dejé llevar por mi pasión de volar y disfrutar del momento de grandeza. Cabe destacar que el avión Cessna 150 normalmente vuela a una alturade 6000 pies, aun cuando su techo de vuelo (máxima altura certificada es de 14108 pies), yo el pichón de pájaro, quería verificar si era verdad, y me lancé a ver hasta donde podía subir, no pude pasar de los 11000 pies, nada que ver y eso que usé todos los conocimientos que estaban a mi alcance, que por cierto, para ese momento eran nada o casi cero JJ No superé los 11000 pies porque se apagó el motor y eso que reducía continuamente la mezcla, la relación combustible y aire (oxígeno), claro; motor apagado avión cayendo. Cuando el motor se apagó, reinó un total y absoluto silencio, me sentí flotar en la inmensidad del horizonte, fue una sensación increíble y pasé de mis delirios de grandeza a mis delirios de humildad al reconocerme un ser minúsculo ante la maravilla del Creador. Durante el descenso traté de prender el motor y la gran sorpresa; el motor no se encendía por que. se había congelado el carburador y solo logré que se reiniciara pasando aproximadamente los 7000 pies. ¿Asustado?, NO para nada, tenia la valentía del inexperto. Recordemos que el miedo se desarrolla con conocimiento o por adquisición de responsabilidades y yo no tenia ninguna de ellas.

Entre otras cosas, al regresar de mi vuelo tomé conciencia de dos cosas mas; 1) Me enteréde que el Control Aéreo de Maiquetía, estuvo tratando de establecer contacto de radio con esa aeronave que volaba a 11000 pies, sin autorización, sobre una radio ayuda en Cabo Codera, al norte de Higuerote. Esa “radio ayuda” servía de referencia para las aeronaves de vuelo controlado y autorizado, por ese centro. 2) Volar entre los 10000 y 14000 pies estaba restringido a solo 30 minutos por no disponer de avión con cabina presurizada ni de máscaras de oxígeno.

Esos incidentes y otras más, que otro día se los contaré, terminaron llevándome a la Dirección del CIAC, en donde luego de un Juicio, determinaronque, por mis buenas notas académicas y buena conducta, se me daría otra oportunidad luego de que completara las 2 horas faltantes para cumplir con el mínimorequerido para el primer solo. Durante el carreteo a la pista de despegue (movimiento en tierra del avión hacia la pista), luego de la inspección de pre-vuelo y el correspondiente sermón de mi instructor, me ordenó parar el avión, se bajó y me dijo: si hacia otro disparate el mismo me sacaría a golpes del avión…… Desde ese mismo momento comencé a tomar conciencia de todo lo que conlleva la palabra Responsabilidad.

Es interesante que veamos el porque traigo a colación esa experiencia, porque quería enfatizar el hecho de que,y a pesar de considerarme una persona responsable, para ese entonces ya era un Alférez de Navío, un Oficial profesional egresado de la Escuela Naval de Venezuela con gran sentido de responsabilidad y madurez, sin embargo, al permitírsemela oportunidad de ver al mundo desde una óptica diferente, verlo desde las ventanas de mi Cockpit, transformaron cada una de las fibras de mi interior y desde ese momento tuve que aprender a controlar mis emociones, a mejorar mis conocimientos, controlar mis experiencias (horas de vuelo acumuladas), hacer uso adecuado de los recursos disponibles para que mis decisiones fuesen objetivamente ajustadas a la nueva realidad del momento.

Pero ¿Cuál es esa nueva realidad del momento?, la nueva realidad era “Los Problemas identificados desde la cabina de pilotos”, en otras palabras, aprender a resolver problemas y no ser “yo” el problema. Este aprendizaje sobre la resolución del problema me ha llevado toda una vida y durante la misma he leído diversos autores y teorías al respecto, sin embargo y como miembro Certificado del John Maxwell Team, he encontrado sus escritos mas fáciles de entender y los uso como mi marco referencial.

Como bien lo apuntala John Maxwell, los problemas nos presentan a nosotros mismos y nosotros mismos, en la soledad del Comando y con nuestra tripulación, debemos afrontarlos y buscarle la mejor solución posible. ¿Soledad del comando,con dos o tres pilotos?  Bueno esa expresión es legendaria y si no me equivoco comenzó en la Marina de Guerra y pudiese ser otro tema de discusión, en otra ocasión; en todo caso me hace recordar una anécdota; “Una vez un segundo oficial, quien es el piloto más joven en la estructura, le pregunta al Primer oficial (también conocido como  Copiloto): “para que sirven estos botones que están en el techo del cockpit”, el primer oficial los ve y los vuelve a ver y decide preguntarle al Capitán;  Señor, “para que sirven estos botones que están en el techo del cockpit”, el capitán escucha y ve los botones, y tratando de hacer uso del Comodín (rueda de fortuna) voltea su mirada hacia su izquierda y …, sorpresa! Lo que ve reflejado en el vidrio de la ventana es su rostro, en otras palabras, ahí se acababa la línea de consulta, a él y solo a él le corresponde aclarar para que sirven esos botones y no hay mas comodín, está solo y debe resolverJJ. El piloto, al igual que el líder, no sesorprende cuando surjan los problemas y sea su responsabilidad resolverlos. Asífue como me sentí en mi primera experiencia de vuelo solo, estaba literalmente solo y tuve que resolver el problema en la cual, y sin ayuda de nadie, yo mismo había inducido.

Los problemas a menudo están afectados por nuestra proximidad al problema es por ello por lo que debemos tratar de crear una perfecta simbiosis con el avión, afirmando que el avión no tiene a un piloto amarrado a el con arneses, sino que es el piloto quien tiene amarrado a su espalda a un avión, al cuallo estudia, lo conoce y aprende a sentir y a reconocer con todas las fibras de su cuerpo sus vibraciones.En mi poca experiencia acumulada para ese “primer vuelo solo”, tuve que confiar en lo que el avión me decía, “tengo alas y no me abandones, primero vuélame y luego encendemos el motor”, así lo hice, el avión caía desde los 11.000 pies, pero en forma controlada por mi, dirigiéndomeal suelo, identificando la topografía y tratando de llegar al aeropuerto de Higuerote (base de operaciones del CIAC), hasta que a los 7000 pies aproximadamente pude encender el motor.

También el tener un espíritu jovial, con una manifiesta ganas de vivir el día a día, de disfrutar cada vuelo le brinda al piloto la ventaja al creer que siempre habrá una respuesta. El medico cirujano aprende en la universidad a operar, y nunca debe abandonar sus libros, debe mantenerse actualizado con los últimos descubrimientos y avances de la ciencia en materia de salud, disminuyendo así el riesgo en las intervenciones quirúrgicas y brindándole soluciones exitosas al paciente. Igual sucede con el piloto, quien jamás deja de adquirir conocimientos,se equivoca como todos, y si logra resolver el problema, entonces aprende de sus errores, brindándole la oportunidad de afianzar confianza, en sus conocimientos y capacidades para volver a salir a vencer las leyes de la gravedad una vez mas. Si no logra resolver el problema, probablemente termine siendo una estadística mas. De ese mi “primer vuelo solo” salí ileso, no caí en las estadísticas, y pude aprender de mis errores. Aprendí que, para ser un piloto, es decir para ser un líder, debía tener muy en claro el sentido de responsabilidad, debía reconocer y respetar el medio en el cual me estaba desplazando y conocer a perfección las bondades y limitaciones de la aeronave que estaba usando para ello. Y créanme, aprendí también a disfrutar, cada despegue, cada aterrizaje y cada minuto de vuelo durante mis cuarenta y tres años en la aviación.

Como bien lo dice John Maxwell y comparto como mías, su criterio de evolución en la capacidad de resolución de problemas cuando plantea; “Me he dado cuenta de mis fortalezas (estrategia), limitaciones (impaciencia) y emociones (confianza)”.

Es importante reconocer que detrás de todo esto se encuentra la mano de Dios, quien nos permite tomar consciencia de nuestras responsabilidades y limitaciones. Por cierto, esto me hace recordar una sencilla pero bella oración que me enseño mi suegra Doña Victoria: “Dios se mis alas y mi navegante” y desde entonces la he hecho mía.

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